Las primeras palabras...

Soli Deo Glory

Desde mucho tiempo pensé en escribir un libro, pero hoy lo hago de una ventana distinta, usando el teclado como pluma y estas páginas que me proporciona la tecnología virtual. Me resulta muy grato compartir las impresiones que tengo sobre "El Libro", como le solía llamar Gabriela Mistral, la poetisa chilena.

Sé, que escribiendo desde este lugar, los comentarios, sugerencias y críticas no se harán esperar. No soy un prolífico escritor ni famoso autor, simplemente quiero plasmar esas impresiones personales del gran Libro, que es la Biblia y compartirlas con todos aquellos que se atrevan a leerlas.
Las notas serán a veces reflexiones breves y en otras oportunidades, un tanto más extensas.
Escribir es una aventura y dedicarle tiempo al "Gran Libro" es una gran aventura. Entonces, sé bienvenido a estas letras que desde mi corazón han brotado, te invito a leer con paciencia y comentar con toda libertad.

¡Abramos juntos el Libro que tanto tiene para decirnos!

EL QUE ESCRIBE

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Creo en Dios y en Jesucristo como único y suficiente Salvador. Casado con una única, dulce e idónea esposa; padre de dos hermosos varones (15 y 5 años) Maestro del Grupo de Jóvenes y la Escuela Bíblica. Tratando de ser "Escritor". Me desempeño como Administrativo en AVDT

miércoles, octubre 20, 2010

Lección objetiva


"¿Entienden lo que he hecho con ustedes?"
Juan 13:12b (NVI)

Lo que leemos en los Evangelios (los canónicos por supuesto) da cuenta de la vida de Jesucristo en la tierra. Sus actitudes, dichos, enseñanzas y diálogos están claramente especificado allí y todo lo que Jesús hacía o decía siempre, pero siempre tenía una intención pedagógica que le permitía conducir a su audiencia hacia una verdad absoluta y al mismo tiempo mostrar la aplicación práctica de ella.

El objetivo primordial era que sus seguidores, no sólo aprendieran el concepto sino que interiorizaran en sus vidas el principio que alentaba dicho concepto, por eso que Él les preguntan si logran comprender lo que ha hecho.

Antes de lanzar la pregunta -Jesús se había levantado de la mesa, tomó una toalla y un lavatorio y acto seguido, comenzó a lavar los pies de sus discípulos. La admiración y extrañeza (creo que sería la misma que experimentaríamos si hubiésemos estado allí) tiene que haber afectado a casi todos y por que no decirlo, a todos los presentes. "¡Jesús me está lavando los pies!", debió ser el profundo pensamiento.

Dentro de todos los deberes que les eran asignados a los esclavos, no se menciona que se les obligara a lavar los pies de sus amos; y esto precisamente es lo que resulta impresionante, Jesús el Hijo de Dios, lava cual esclavo voluntario, los pies de los discípulos. Todo esto tenía una intención práctica y por eso la pregunta del propio Jesús. Él no estaba instituyendo un mero ritual a celebrar en ciertas ocasiones del año, Jesús estaba enseñando de forma objetiva -usando un lavatorio, agua y una toalla- que la humildad no es un camino que se debe evadir sino que es el camino a seguir para todo el que se dice ser su seguidor.

El lavar los pies a otros es también reconocer que no somos más que el otro; es aprender a pedir perdón cuando nos equivocamos; es enmendar/restaurar el daño ocasionado. El lavar los pies, es saludar con sincero afecto a aquel que nos ha agraviado; es conceder una nueva oportunidad al que ha hablado mal de nosotros. La humildad no es un manto que nos hace vivir sucios, malolientes y llenos de harapos, eso no es humildad; humildad es ser capaz, por muy "grande que me considere", de tener en cuenta que todos somos iguales y que el trato amable que pido para mí, debo concederlo a los que se me acercan, sean estos mis vecinos, mis compañeros de estudios, mis parientes y cualquier hombre que pisa la faz de la tierra.

¿Habrán comprendido los discípulos la finalidad de la lección? ¿Y tú y yo, lo entenderemos de verdad? ¿Estaremos dispuestos a transitar por este camino?

Eso se verá... sólo con el pasar del tiempo.

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